Un el escenario perfecto para fotos.


El matrimonio de Carolina y Gerard fue muy especial para mí, ya que había tenido el privilegio de ser su fotógrafo también de su matrimonio civil. Ambos decidieron realizar los preparativos en su hotel lo que me permitió documentar su energía antes de la ceremonia. La ceremonia religiosa tuvo lugar en un templo en el que he trabajado varias veces, por lo que me sentí como pez en el agua. Fue una ceremonia emotiva y espiritual, acompañada de las sonrisas de sus seres más queridos.

Posteriormente, nos trasladamos a un lugar exclusivo que destaca por sus jardines, perfectos para grandes fotos. Durante la sesión de novios, fuimos bendecidos con una luz cálida al atardecer que nos regaló imágenes frescas y relajadas. La conexión entre Carolina y Gerard se reflejaba perfectamente en cada toma.

Finalmente, la fiesta fue pura energía. Luces, música y baile nos ofrecieron la oportunidad de capturar momentos entretenidos y llenos de diversión. Sin duda, fue un día inolvidable lleno de detalles únicos.

Ahora me toca a mí conocerte a ti.


Estoy al otro lado de la pantalla.